sábado, 19 de diciembre de 2009

Las primeras nieves

El intenso frío y las primeras nieves, abundantes y generalizadas a lo largo y ancho de toda nuestra geografía, anuncian la llegada del invierno y, con él, el inicio de la considerada por muchos la temporada más emocionante y bella para la práctica de los deportes de montaña.

A pesar de la práctica masiva del esquí alpino cada fin de semana, el deporte rey por excelencia de estas fechas, muchos huimos de las aglomeraciones y la parafernalia siempre presentes en las abarrotadas estaciones de esquí, y preferimos un tipo de disfrute más sosegado, alejado de todo ese barullo y acorde con una actitud y unas pretensiones que rigen nuestra relación y nuestro compromiso con la montaña a lo largo del todo el año. No en vano, conviene recordar que la proliferación de macroestaciones de esquí, con la infraestructura que inevitablemente conllevan, supone en la actualidad una de las mayores amenazas que se ciernen sobre algunos de los más importantes y hermosos entornos montañosos de nuestro país, que se ven afectados de manera irreversible por estas construcciones.

A todos (montañeros, esquiadores, escaladores de hielo,...) se nos ofrecen unos meses espléndidos para disfrutar con la práctica de nuestro deporte en un entorno singularmente bello y atrayente, con ese encanto que sólo el manto blanco tamizando los paisajes es capaz de conferir.

Me conecto a Internet para confirmar el parte meteorológico, con la esperanza de que haya alguna novedad con el que consulté ayer: ¡lástima!, el tiempo no invita a salir de casa. Además, la presencia de hielo no recomienda ponerse al volante en busca de las carreteras secundarias que nos aproximan a las montañas. Mis raquetas de nieve tendrán que esperar para ser desempolvadas las próximas, muy cercanas, vacaciones de Navidad.

Me entretengo leyendo un artículo que confirma el fracaso de la Cumbre de Copenhague por la ausencia de compromisos reales para la preservación de nuestro planeta. Me entristece pensar en el mundo que heredarán los hijos de mis hijos. Desde luego, poco parece importar esto a ciertos dirigentes desaprensivos...

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